¿Por qué decimos «irse por los cerros de Úbeda»? Origen y significado

Pocos dichos del español tienen un origen tan concreto como «irse por los cerros de Úbeda». La expresión, que hoy usamos para señalar que alguien se va por las ramas o divaga sin venir a cuento, tiene detrás una historia vinculada a esta ciudad jiennense, su geografía y su pasado medieval. Los cerros de Úbeda —el terreno accidentado que rodea la ciudad— no son solo un elemento del paisaje: son parte de la identidad lingüística del español.

Se trata, además, de uno de esos giros del idioma que la mayoría usa sin saber muy bien de dónde viene. Conocer el origen de «irse por los cerros de Úbeda» añade una capa de sentido a la expresión y, de paso, dice mucho sobre cómo vivió esta ciudad la Reconquista y cómo quedó grabada en la memoria colectiva del castellano.

Si planeas visitar la ciudad y quieres entender mejor su historia, saber qué ver en Úbeda te ayudará a situar este y otros muchos episodios que han dejado huella en el lugar.

Qué significa exactamente «irse por los cerros de Úbeda»

La expresión se usa cuando alguien se desvía del tema en una conversación, da rodeos innecesarios o responde a algo con un argumento que no tiene relación con lo que se le preguntaba. También puede aplicarse a quien, ante una situación comprometida, pone excusas vagas o cambia de asunto para evitar dar una respuesta clara.

En el lenguaje cotidiano, «irse por los cerros de Úbeda» equivale a frases como «irse por las ramas», «no venir al caso» o «hablar de lo que no toca». Es un reproche leve, con frecuencia irónico, que señala la evasión o la divagación de alguien.

El origen histórico de la expresión

La versión más extendida sitúa el nacimiento de este dicho en el siglo XIII, durante las campañas de la Reconquista en el alto Guadalquivir. Según la tradición, el rey Fernando III de Castilla —Fernando el Santo— estaba sitiando Úbeda en 1233 cuando uno de sus capitanes, encargado de flanquear la ciudad por los cerros que la rodean, no apareció en el momento acordado para el ataque.

Cuando por fin se presentó ante el rey, el capitán intentó justificarse con excusas y explicaciones confusas. Se había perdido, había ido a ninguna parte, había rodeado sin resultado aquellos cerros pelados y escarpados que circundan Úbeda. Fernando III, furioso, lo habría despachado con una reprimenda que quedó grabada en la memoria popular: «¡Te fuiste por los cerros de Úbeda!».

Con el tiempo, la anécdota perdió los nombres propios y el episodio concreto, pero el giro se instaló en el castellano con el significado que hoy conocemos.

¿Hay certeza histórica sobre esta versión?

Hay que ser precisos: esta historia es una tradición oral, no un hecho documentado con fuentes primarias medievales. No existe una crónica que recoja el episodio tal como se cuenta. Sí está documentado que Úbeda fue tomada por Fernando III en 1233, y que el terreno en torno a la ciudad es efectivamente abrupto y difícil de transitar. La geografía, al menos, respalda la verosimilitud del relato.

Los lingüistas coinciden en que muchos modismos del español tienen una anécdota fundacional de este tipo, más o menos elaborada, cuya función principal es dar sentido al giro idiomático. Si la historia es literal o simbólica importa menos que el hecho de que la expresión lleva siglos viva en el idioma.

Por qué Úbeda y no otra ciudad

La geografía tiene mucho que ver. Úbeda se asienta sobre una loma elevada en el corazón de la comarca que lleva ese nombre, La Loma, rodeada de cerros y barrancos que históricamente dificultaban el acceso y la orientación. Quien no conocía bien el terreno podía perderse con facilidad entre esos repliegues del paisaje.

Esa característica física convirtió los cerros de Úbeda en una imagen mental perfecta para ilustrar la desorientación o el rodeo inútil. La ciudad, además, era suficientemente conocida en la Castilla medieval como para que la referencia tuviera sentido para el oyente.

La expresión en el uso actual

Hoy, «irse por los cerros de Úbeda» sigue siendo una expresión viva y reconocible en el español hablado en España. Aparece en conversaciones cotidianas, en debates políticos, en titulares de opinión y en comentarios de cualquier tipo cuando alguien siente que su interlocutor está evadiendo la pregunta.

Algunos contextos habituales en los que se emplea:

  • Una entrevista política en la que el entrevistado responde con datos que no responden a lo preguntado.

  • Una explicación larga que termina sin llegar al punto.

  • Una excusa elaborada que no convence a nadie.

  • Una reunión que se desvía del tema del orden del día.

En todos esos casos, alguien puede decir, con ironía o con cierta exasperación, que el otro se ha ido por los cerros de Úbeda.

Úbeda en el refranero y la cultura popular

La ciudad tiene en este dicho su presencia más conocida en la cultura popular española, pero no es la única. Úbeda aparece también en algunas referencias literarias y en expresiones locales de la comarca. La riqueza patrimonial de la ciudad —sus iglesias renacentistas, sus palacios, su papel en la historia de Andalucía— contrasta con esta imagen un poco cómica que el dicho proyecta, la de unos cerros por los que alguien se pierde sin remedio.

Para quien quiera conocer más sobre la cultura y las tradiciones de la ciudad, las procesiones y la historia cofrade de la Semana Santa de Úbeda son otro ejemplo de cómo el pasado sigue presente en la vida cotidiana de la ciudad. Y si te interesan los personajes célebres vinculados a Úbeda, los ochios de Úbeda —como se conoce popularmente a los ubetenses ilustres— forman parte también de esa identidad local que va mucho más allá del tópico.

Preguntas frecuentes sobre los cerros de Úbeda

¿De dónde viene exactamente la expresión «irse por los cerros de Úbeda»?

La tradición la sitúa en el siglo XIII, durante la toma de Úbeda por Fernando III de Castilla en 1233. Un capitán que debía flanquear la ciudad se habría perdido o retrasado entre los cerros del entorno, y su excusa ante el rey habría dado origen al dicho. No hay documentación histórica directa, pero la anécdota lleva siglos circulando como explicación del giro.

¿Qué significa «irse por los cerros de Úbeda»?

Significa divagar, desviarse del tema, dar rodeos innecesarios o responder a algo sin venir al caso. Se usa cuando alguien evita responder directamente o cuando una explicación se pierde en detalles irrelevantes.

¿Se usan todavía los cerros de Úbeda en la conversación diaria?

Sí. La expresión sigue siendo habitual en el español peninsular, especialmente en conversaciones informales y en el lenguaje periodístico o político cuando se quiere señalar una evasión.

¿Los cerros de Úbeda existen físicamente?

Sí. Úbeda está rodeada de un paisaje de cerros y barrancos característico de La Loma, la comarca en la que se asienta. Ese terreno accidentado es precisamente lo que da verosimilitud al origen del dicho.

Un dicho que pone a Úbeda en el mapa del idioma

Hay ciudades que dejan su nombre en la historia del arte o de la política, y hay ciudades que lo dejan en el idioma. Úbeda tiene la fortuna de estar en las dos categorías. Sus monumentos renacentistas le dieron el reconocimiento como Patrimonio Mundial de la Unesco junto a Baeza, pero sus cerros le dieron algo más difuso y quizás más duradero: una presencia constante en el español de cada día.

Cada vez que alguien dice que su interlocutor se ha ido por los cerros de Úbeda, sin saberlo, está nombrando esta ciudad jiennense. Es una forma peculiar de fama, pero es fama al fin y al cabo. Si quieres poner cara a ese paisaje y entender de primera mano por qué esos cerros daban tanto trabajo, la mejor manera es visitar la ciudad y recorrerla. Todo lo que necesitas saber para organizar tu visita está en nuestra guía sobre qué ver en Úbeda.

Por Redacción Úbeda Digital

Redacción de Úbeda Digital, medio digital local dedicado principalmente a Úbeda y la provincia de Jaén. Publicamos guías prácticas, patrimonio, historia, cultura y tradiciones de la zona. Puedes consultar cómo trabajamos en nuestra política editorial (ubedadigital.es/politica-editorial/).

Related Post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *